miércoles, enero 12, 2005

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Loraine no comprende lo que digo. Envejecemos rápidamente, todo el mundo se deteriora a nuestro alrededor, ella me da un beso con sabor a colorante rojo y yo le digo que es la sangre del tiempo. Insiste en que no hay algo de qué preocuparse, que el presente es lo único que vive, “lo demás es una suposición”. Toma poses de vanguardia, mueve las manos de glowstick por toda la pista de la vida, y dice con gesto de confianza que el tiempo no le preocupa. Dos cervezas después, le pregunto cuántos años cumplirá en su próximo cumpleaños y me dice con una mirada de impotencia que treinta y dos.

3 comentarios:

lizzie González dijo...

conozco esa mirada...es la que debo poner cuando digo que este año cumplo 27

Anónimo dijo...

alguien de quien estuve enamorada o asi me gusta pensarlo, me enseño que el tiempo es un indespiado que nunca deja de correr y en vez de tratar de llevarle la contraria debemos seguir al ritmo de su danza que nos lleva por todos lados y nos hace vivir. el tiempo asi de indespiadado nos separo y nos volvio a junatar y finalmente nos separo de nuevo y nos llevo hacia nuevos caminos y nuevos brazos. nos hizo vivir que al final es lo más importante.
lizania

Janio dijo...

"El tiempo, tremendo invento sabandija".
Calamaro.