lunes, mayo 09, 2005

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Debo confesar que he asesinado a algunos que no han respetado nuestra labor. Aquellos que condenan de igual modo un robo vulgar de corrupción política y un asunto realmente complicado como los que me toca supervisar.

El hielo se derrite y lo que comenzó como un Chivas Regal ha terminado en forma de jarabe, un elixir para el dolor de estómago (para producirlo, por supuesto). De hecho, pronunciar en este momento la palabra “elixir” es una tortura para mi delicado sistema digestivo.

A veces siento impotencia en esas pequeñas cosas, porque noto que la vida sube y baja su calidad a cada segundo. Si el universo es una ecuación, cada expresión de vida es una variable. Es muy probable que el resultado final sea 1.

1 comentario:

Marel Alemany dijo...

Janio, si te puedes conseguir Sin City por ahí te va a encantar, es una onda similar!